Los casos de estudio. El castro vettón de Villasviejas del Tamuja (Cáceres)

Lienzo Sur de uno de los dos recintos amurallados de Villasviejas
Lienzo Sur de uno de los dos recintos amurallados de Villasviejas
Ortoimagen de la zona arqueológica del castro.
Ortoimagen de la zona arqueológica del castro.

Villasviejas del Tamuja es un poblado protohistórico de grandes dimensiones (unas 14 hectáreas), situado en el término municipal de Botija (Cáceres). Se trata de un asentamiento con una larga vida, desde la transición de los siglos IV-III a.C hasta el cambio de Era. El sitio es objeto de investigación arqueológica desde los años 60, con campañas de excavación que han sacado a la luz algunos tramos de su monumental muralla, viviendas y hasta tres zonas funerarias (Hernández et al, 1989; Ongil, 1991, Galán y Hernández, 1996, Hernández y Martín, 2018). Del mismo modo, contamos con una prospección sistemática intensiva de todo el entorno del asentamiento (Hernández et al., 2009).

Más recientemente, el sitio ha contado con el diseño de un plan director, cuyo objetivo fue marcar las líneas maestras en la gestión y protección del yacimiento. Con motivo de esta nueva iniciativa se desarrolló un amplio programa de trabajos, principalmente de limpieza y acondicionamiento para la visita de los restos ya exhumados.

Por su parte, el Ayuntamiento de Botija, en colaboración con asociaciones para el desarrollo local como Adismonta y con el apoyo de la Junta de Extremadura y la Diputación Provincial de Cáceres, ha realizado una activa labor para revitalizar el conocimiento y disfrute del sitio a través de la organización de jornadas de puertas abiertas, visitas guiadas, publicaciones divulgativas etc.

Los trabajos realizados hasta la fecha nos han podido proporcionar una imagen, bastante fragmentaria, de la secuencia de ocupación y la organización espacial del asentamiento. Esto es comprensible dada su enorme extensión y su gran complejidad. Sólo una iniciativa a gran escala, que abarque de manera global el yacimiento recurriendo a métodos extensivos de exploración no invasiva, podría dar las claves para una respuesta significativa a esos interrogantes.

Partiendo de esos antecedentes, podemos decir que el caso de Villasviejas ofrece condiciones sumamente favorables para poner en práctica un programa de trabajo basado en la aplicación de técnicas no invasivas. La necesidad e idoneidad de un trabajo de estas características obedece, en primer lugar, al enorme potencial científico y de puesta en valor de este caso en particular, y en segundo lugar, a la aportación que éste puede representar para el conocimiento del poblamiento protohistórico de la actual Extremadura en su conjunto.

Respecto a lo primero, Villasviejas es  un asentamiento antiguo cuya ocupación no ha tenido continuidad hasta el presente. Esto significa que apenas encontramos alteraciones provocadas por intervenciones humanas más recientes, ni la interferencia de construcciones o actividades actuales. Esto facilitará en extremo la lectura e interpretación de los datos aportados por la geofísica. En segundo lugar, la historia de la actividad agrícola y ganadera en la zona ha favorecido la preservación de un espacio bien definido por los límites originales del asentamiento. El aprovechamiento actual de las parcelas, antiguamente dedicadas al cultivo del cereal, se limita a pastizales con escaso arbolado. Esto, unido a la topografía suave del espacio interior de los recintos amurallados, ofrece un espacio diáfano para la aplicación de métodos de indagación extensivos. Finalmente, la titularidad pública de los terrenos, adquiridos por el Ayuntamiento de Botija, facilita en extremo la capacidad de intervención por parte del equipo investigador y garantiza un libre acceso a los terrenos así como la puesta en valor de los resultados. No menos importante es en este sentido la declaración del sitio por parte de la Junta de Extremadura como Bien de Interés Cultural del yacimiento, lo que le otorga la máxima figura de protección.