EL GEORRADAR

El georradar o radar de subsuelo (en inglés Ground Penetrating Radar, GPR) es una técnica de prospección basada en la emisión de pulsos electromagnéticos y la recogida de las reflexiones, producidas por los cambios del valor de la constante dieléctrica asociada a los distintos materiales. Este método se emplea principalmente en investigaciones de objetos enterrados, cavidades en ambientes cársticos y en la identificación de esrtructuras, tanto en investigaciones arqueológicas como en ingeniería civil (Davis e Annan, 1989; Kearey et al., 2002).

Básicamente, el equipo de georradar está formado por una unidad de control, una o varias antenas conectadas a ella y un sistema de grabación de los datos. Las antenas emisoras y receptoras pueden ir juntas (monoestáticas) o separadas una distancia (biestáticas).

Técnicos del Centro de Asistencia a la Investigación de Arqueometría de la Universidad Complutense de Madrid operando con un geo-radar en Villasviejas del Tamuja
Técnicos del Centro de Asistencia a la Investigación de Arqueometría de la Universidad Complutense de Madrid operando con un geo-radar en Villasviejas del Tamuja

La profundidad alcanzada y el grado de detalle dependen del tipo de material, de sus condiciones y de la frecuencia de la antena. La frecuencia de las ondas empleadas oscila entre 10 MHz - 1000 MHz. La elección de la antena emisora, en cuanto a frecuencia, depende de la penetración deseada: una frecuencia baja (por ej. 25 MHz- 100 MHz) proporciona una mayor penetración (25m - 10 m) pero una resolución más pobre. Mientras mayor sea la frecuencia se obtiene más detalle pero se alcanza una menor profundidad.